Ibuprofeno para desayunar y una tostada quemá, hoy ni siquiera el café me haría volver a ser consciente.
Dadme humo para respirar que el aire sabe a sangre en mi paladar incandescente y aún quedan neuronas por derrotar.
Exceso de besos de dentro a fuera de la piel, y restos de recuerdos regados por el suelo.
Si me permiten las migrañas dormiré hasta mañana, fundiendo con la cama los pedazos de mi cuerpo.

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