Despertar, desenredando el manto de la soledad, que da calor al silencio.
Caminar, desarmado en esta guerra que no encuentra su final, enfrentando a la razón y el corazón por no saber olvidar.
Y no hay bandos, ni trincheras y soy víctima en la guerra que se libra en un rincón de mi cabeza.
Donde estas que no te veo, te llevaste los recuerdos envueltos en las letras que escribí.
Te marchaste y no te encuentro y solo queda tu reflejo en el cristal, que se aleja tras de mí.

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